miércoles, 15 de abril de 2015

Comentario de texto. "Manuscritos..." Texto 8



Texto 8 (líneas 141-156)

(V) El movimiento entero de la historia es, por ello, tanto su generación real -el nacimiento de su existencia empírica- como, para su conciencia pensante, el movimiento comprendido y conocido de su devenir. Mientras tanto, aquel comunismo aún incompleto busca en las figuras históricas opuestas a la propiedad privada, en lo existente, una prueba en su favor, arrancando momentos particulares del movimiento (Cabet, Villegardelle, etcétera, cabalgan especialmente sobre este caballo) y presentándolos como pruebas de su florecimiento histórico pleno, con lo que demuestra que la parte inmensamente mayor de este movimiento contradice sus afirmaciones y que, si ha sido ya una vez, su ser pasado contradice precisamente su pretensión a la esencia.

Es fácil ver la necesidad de que todo el movimiento revolucionario encuentre su base, tanto empírica como teórica, en el movimiento de la propiedad privada, en la Economía.

Exposición de la temática del texto

En este capítulo del tercer manuscrito, perteneciente a los “Manuscritos de economía y filosofía”, de donde se extrae el fragmento, Marx reflexiona acerca de las consecuencias del trabajo alienado y de manera muy particular sobre su resultante más decisiva, la propiedad privada. El comunismo se presenta en principio como la mejor forma de superar los efectos nocivos que para la humanidad tiene la pervivencia de este régimen de propiedad. Marx procede a continuación a un análisis crítico de las distintas formas en que el comunismo se puede materializar. En el fragmento, en concreto, Marx analiza el comunismo como recuperación del ser humano en tanto que ser social.

Para Marx el desarrollo de la historia corre paralelo a la evolución de la humanidad y a la comprensión de la evolución de la humanidad y a la comprensión que los hombres se hacen de ella. La historia es contemplada aquí como un proceso generador que, con la abolición de la propiedad privada, da un salto cualitativo en su progreso. Este es al caso, según Marx, de Cabet y Villegardelle, a los que, si bien cabe considerar  como socialistas utópicos (Villegardelle fue seguidor de Fourier) debe serles reconocido haber puesto especial énfasis en la necesidad de que la propiedad privada quedara totalmente excluida en la nueva sociedad comunista que intentan construir. Esos socialistas establecen una sociedad alternativa, pero no superadora de la propiedad privada. La niegan pero no consiguen acabar con ella, permitiendo que exista o vuelva a repetirse.

Para Cabet, en concreto, la democracia completa era el comunismo, pero su consecución no se produciría mediante la revolución social, sino por el propio convencimiento. El hecho de que estos seguidores de los socialistas utópicos buscaran una fuente de autoridad en aquellos para justificar la necesidad de superar la propiedad privada, les aleja de lo esencial: no solo basta negar empíricamente la propiedad privada, sino también teóricamente, y para ello es necesario realizar un análisis económico profundo del funcionamiento del capitalismo.



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