Texto 7 (líneas 125-140)
El comunismo como superación
positiva de la propiedad privada en cuanto autoextrañamiento del hombre, y por
ello como apropiación real de la esencia humana por y para el hombre; por ello
como retorno del hombre para sí en cuanto hombre social, es decir, humano;
retorno pleno, consciente y efectuado dentro de toda la riqueza de la evolución
humana hasta el presente. Este comunismo es, como completo naturalismo =
humanismo, como completo humanismo = naturalismo; es la verdadera solución del
conflicto entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre, la
solución definitiva del litigio entre existencia y esencia, entre objetivación
y autoafirmación, entre libertad y necesidad, entre individuo y género. Es el
enigma resuelto de la historia y sabe que es la solución.
Exposición de la temática del texto
En este capítulo del tercer
manuscrito, perteneciente a los “Manuscritos de economía y filosofía”, de donde
se extrae el fragmento, Marx reflexiona acerca de las consecuencias del trabajo
alienado y de manera muy particular sobre su resultante más decisiva, la
propiedad privada. El comunismo se presenta en principio como la mejor forma de
superar los efectos nocivos que para la humanidad tiene la pervivencia de este
régimen de propiedad. Marx procede a continuación a un análisis crítico de las
distintas formas en que el comunismo se puede materializar. En el fragmento, en
concreto, Marx analiza el comunismo como recuperación del ser humano en tanto
que ser social.
En este nuevo contexto, Marx
encuentra una solución tanto al problema de la relación ser humano-naturaleza,
como al de la relación entre seres humanos.
En cuanto a la primera relación, afirma
que cuando el hombre transforma la naturaleza en alimento, vestido,
alojamiento, adorno, etc. (las necesidades materiales que aseguran la vida
humana) dicha naturaleza es, al mismo tiempo, humanizada, esto es adecuada a la
satisfacción de las necesidades humanas.
En cuanto a la segunda, la
relación ser humano-ser humano, Marx señala que, en su trabajo con la
naturaleza, el ser humano se asocia en cooperación con otros seres humanos
obligándose a una coordinación en la que la relación productiva termina siendo
eminentemente una relación social; una relación a través de la cual va a ir
determinándose la idea que el ser humano tiene de sí mismo y al mismo tiempo
del otro ser humano. Efectivamente, en dicha relación el ser humano se
objetiva, sale de sí, se proyecta en los demás y con todo ello se reconoce a sí
mismo como un ser social.
Las parejas de opuestos citadas
por Marx en el texto, tales como hombre-naturaleza, esencia (lo que una cosa
es, la identidad)-existencia (la dimensión exterior del ser de las cosas),
objetivación (algo es puesto fuera, exteriorizado)-autoafirmación (afirmación
de sí mismo), libertad-necesidad, individuo-género (el ser humano liberado de
toda enajenación, emancipado), revelan hasta qué punto nuestro autor escribe
esta obra bajo la influencia del pensamiento hegeliano. En la dialéctica de
Hegel se afirma que del enfrentamiento de contrarios surge una síntesis
superadora de cada uno de los polos contrarios tal como se encontraban por
separado antes de dicho enfrentamiento.
Precisamente los que postula Marx
en este texto es la posibilidad de que
en esta fase el comunismo pueda crear las condiciones para realizar una
síntesis que favorezca la emancipación (desalienación) humana, el despliegue de
todas las potencialidades del ser humano y la reapropiación de su esencia
perdida en la enajenación de su existencia anterior.
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