Texto 1º
... a la pág. XXXIX. Pero la oposición entre carencia de propiedad y propiedad es una oposición todavía indiferente, no captada aún en su relación activa, en su conexión interna, no captada aún como contradicción, mientras no se la comprenda como la oposición de trabajo y capital. Incluso sin el progresivo movimiento de la propiedad privada que se da, por ejemplo: en la antigua Roma, en Turquía, etc. puede expresarse esta oposición en la primera forma. Así no aparece aún como puesta por la propiedad privada misma. Pero el trabajo, la esencia subjetiva de la propiedad privada como exclusión de la propiedad, y el capital, el trabajo objetivo como exclusión del trabajo, son la propiedad privada como una relación desarrollada basta la contradicción y por ello una relación enérgica que impulsa a la disolución. (Manuscritos de economía y filosofía).
Exposición del tema del texto.
En este capítulo del tercer manuscrito, perteneciente a los “Manuscritos de economía y filosofía”, de donde se extrae el fragmento, Marx reflexiona acerca de las consecuencias del trabajo alienado y de manera muy particular sobre su resultante más decisiva, la propiedad privada. El comunismo se presenta en principio como la mejor forma de superar los efectos nocivos que para la humanidad tiene la pervivencia de este régimen de propiedad. Marx procede a continuación a un análisis crítico de las distintas formas en que el comunismo se puede materializar.
En este fragmento, Marx reflexiona sobre la causa de la propiedad privada. Cuando Marx se refiere a la propiedad privada, está entendiendo el régimen jurídico que hace legal el hecho de que un sujeto pueda disponer de medios de producir riqueza en forma de nuevos bienes, medios y objetos.
Analizando la propiedad privada,
Marx sostiene que la existencia de la propiedad privada determina, por su
propia naturaleza, tanto la posibilidad
de poseer algo como la de no poseer. La conexión interna que Marx señala
entre ambas posibilidades se revela cuando advertimos que el ser humano que
posee algo, posee con ello un capital; mientras que el que nada posee sólo
dispone de su capacidad o fuerza de trabajo (energía humana empleada en el
proceso de producción, propiedad del trabajador).Tenemos así planteada, en los
propios términos en que lo hace Marx, la oposición entre capital y trabajo.
La propiedad privada lleva en sí
misma una contradicción que la hará desaparecer. Por una parte, en sentido
subjetivo, es producida por el trabajo, ya que sin trabajo no hay producción de
riqueza; pero el trabajador que la produce no se la puede apropiar. Por otra
parte, en sentido objetivo, es capital, porque la riqueza que produce el
trabajo se expresa en bienes con valor económico. Pero ese capital pertenece al
burgués, y no al trabajador que produce la riqueza, por lo que el trabajador se
siente alienado. En ambos casos se produce una contradicción entre trabajo y
capital, entre el proletariado y el burgués, que terminará con la desaparición
del segundo. Esto sucederá, como a continuación quedará explicado, con el comunismo,
sociedad en la que las clases sociales (grupos sociales identificados por su
relación con los medios de producción) habrán desaparecido.
Justificación desde la posición
filosófica del autor.
Aunque la alienación económica a la
que me he referido anteriormente es fundamental para explicar el sentido del
término, en Marx aborda más significaciones. En general viene a significar
“enajenación” o “extrañación”: la situación del ser humano de estar en otro, en
algo ajeno: no tiene el control de su propio pensamiento, ni, por supuesto, el
control de sus propias decisiones, dependiendo de un poder que le resulta
extraño. Podemos señalar varios tipos de alienación: la alienación social,
política, ideológica y religiosa. Pero el tipo de alienación que es el
fundamento de las anteriores, es la alienación económica. Marx considera que el
trabajo, mediante el que se hace posible el desarrollo y la realización humana,
se ha convertido en algo “ajeno”, como propiedad privada, como se explica en
este fragmento, y hunde a la persona en
la mayor de las miserias. Esta
alienación tiene lugar cuando el producto del trabajo del obrero, los bienes
que fabrica, pasa a ser propiedad de otro, del propietario de los medios de
producción, y tanto el producto fabricado como el propio trabajador se
convierten en mercancías. El producto se queda en el mercado y el trabajador no
consigue realizarse en el proceso productivo, sino que sufre y se deshumaniza,
convirtiéndose en una cosa entre las demás que también puede ser vendida y
comprada (su fuerza de trabajo) en el mercado.
El hecho de que este estado de alienación se conserve sin
que un proceso de liberación conduzca a la desalienación de la humanidad, que
se producirá con el comunismo, se debe a la ideología. Por ella se entiende al
conjunto articulado de conceptos, símbolos, mitos, creencias, valores e ideas
que se dan en una situación determinada y que pretenden explicarla,
justificarla y, en la medida de lo posible, perpetuarla. Cuando a lo que
asistimos es a un estado de dominación (del hombre sobre la mujer, o de una
clase social sobre otra), la ideología se convierte en un instrumento para
garantizar tal dominio de manera que sea aceptado por el dominado sin necesidad
de acudir a otros procedimientos, como la violencia física. En definitiva, la
ideología es una representación falsificada de la realidad creada con el objeto
de ocultar las desigualdades económicas, sociales y políticas a aquellos que
las sufren, una forma de generar una “falsa conciencia” de la realidad con el
objetivo de mantener en la pasividad a las clases subalternas.
La explicación de la alienación a
partir de la actividad productiva del ser humano encuentra su raíz en lo que constituye
la naturaleza humana. El trabajo, la producción entendida como actividad
práctico-productiva, constituye la esencia del ser humano (el ser humano se
diferencia de los animales a partir del momento en que empieza a producir sus
medios de vida). Es un animal no solo
sociable, sino que consiste y se constituye en la sociedad; y su naturaleza
consiste en la producción de su vida, que lo constituye en una doble relación:
con la naturaleza y con los otros seres humanos, con la sociedad (relación
social). En consecuencia, la esencia humana es, en realidad, el conjunto de las
relaciones sociales. La alienación del ser humano se produce, entonces, en una
determinada estructuración económico social histórica; no en vano el ser humano
mismo es histórico.
Al plantear la radicalidad del ser humano como ser
natural humano y como sujeto, podría entenderse el marxismo como un humanismo.
Humanismo porque promueve una crítica y una lucha contra la alienación del ser
humano, que tiene como fin acabar con su explotación, con su conversión en cosa,
y lograr su liberación. Porque niega la
existencia de un ser distinto y superior a la naturaleza y al ser humano. Por
último, es un humanismo en cuanto que Marx afirma (sobre todo en el período
juvenil, al que pertenecen los Manuscritos), que el ser humano es el principio
de la sociedad, el sujeto de la historia y, en consecuencia, la base
explicativa de su concepción teórica del mundo y de la historia. Pero junto a
la radicalidad del ser humano como sujeto, se da también su relacionalidad y su
carácter de resultado, en cuanto el ser humano es el conjunto de las relaciones
sociales, con lo que podría considerarse resultado de un todo que lo configura
y explica. Y si es resultado, difícilmente puede ser principio
teórico-científico de explicación de la sociedad y de la historia (humanismo).
La integración y superación de esta aparente
contradicción puede entenderse a partir del materialismo histórico, la teoría
científica propuesta por Marx para explicar la estructura y el cambio de las
sociedades. De ella podemos extraer las siguientes tres tesis:1) El factor
determinante de historia es la relación entre las fuerzas productivas y las
relaciones de producción. La historia consiste, en último término, en el
proceso real de la producción material de la vida, la sucesión de los modos de
producción. El motor de la historia es, pues, la lucha de clases. 2) En la
historia, en la determinación y la configuración de su desarrollo se da una
relación dialéctica entre la infraestructura (estructura económica) y la
sobreestructura, si bien el fundamento económico constituye, en última
instancia, el principio de explicación. 3) El vector o fin al que se dirige la
historia es la desaparición de las clases y la instauración del comunismo, como ya nos deja Marx anunciado en este texto. La
marcha de la historia, acelerada por la acción del proletariado, finalizará en
una sociedad comunista, acabando con las alienaciones y permitiendo la
realización total del ser humano. Pero ello no podría suceder si el proletariado, la clase social
explotada y alienada, no asume esa condición de sujeto revolucionario. La
síntesis entre humanismo y dialéctica de la historia surge, por tanto, con la posibilidad
de que los individuos que componen el proletariado, adquiriendo conciencia de
su situación, conciencia de clase, puedan superar el estado de alienación y
conciencia ideologizada accediendo al ideal revolucionario. El comunismo sería
la plena emancipación y apropiación por parte del ser humano de su esencia
genérica.
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