martes, 14 de abril de 2015

Comentario de texto. "Manuscritos..." Texto 4



Texto 4 (líneas 54-78)

Este comunismo, al negar por completo la personalidad del hombre, es justamente la expresión lógica de la propiedad privada, que es esta negación. La envidia general y constituida en poder no es sino la forma escondida en que la codicia se establece y, simplemente, se satisface de otra manera. La idea de toda propiedad privada en cuanto tal se vuelve, por lo menos contra la propiedad privada más rica como envidia deseo de nivelación, de manera que son estas pasiones las que integran el ser de la competencia. El comunismo grosero no es más que el remate de esta codicia y de esta nivelación a partir del mínimo representado. Tiene una medida determinada y limitada. Lo poco que esta superación de la propiedad privada tiene de verdadera apropiación lo prueba justamente la negación abstracta de todo el mundo de la educación y de la civilización, el regreso a la antinatural (IV) simplicidad del hombre pobre y sin necesidades, que no sólo no ha superado la propiedad privada, sino que ni siquiera ha llegado hasta ella.

La comunidad es sólo una comunidad de trabajo y de la igualdad del salario que paga el capital común: la comunidad como capitalista general. Ambos términos de la relación son elevados a una generalidad imaginaria: el trabajo como la determinación en que todos se encuentran situados, el capital como la generalidad y el poder reconocidos de la comunidad.

Exposición de la temática del texto

En este capítulo del tercer manuscrito, perteneciente a los “Manuscritos de economía y filosofía”, de donde se extrae el fragmento, Marx reflexiona acerca de las consecuencias del trabajo alienado y de manera muy particular sobre su resultante más decisiva, la propiedad privada. El comunismo se presenta en principio como la mejor forma de superar los efectos nocivos que para la humanidad tiene la pervivencia de este régimen de propiedad. Marx procede a continuación a un análisis crítico de las distintas formas en que el comunismo se puede materializar.

En el fragmento, en concreto, Marx analiza el comunismo primitivo, comunismo que no constituye una verdadera erradicación de la propiedad privada y niega a la mujer su condición humana.

En este comunismo, la forma de apropiación se reduce a una posesión meramente física y de carácter colectivo, al modo de lo que se podría llamar una propiedad privada generalizada. El fundamento de la propiedad privada, lejos de desaparecer, es por el contrario, reforzado. En general, la propiedad privada lo que provoca es la envidia y el deseo de tener lo mismo que otros que poseen más y que la competencia sea una forma de vida. El comunismo primitivo o grosero sería una consecuencia de esta codicia y de este deseo de igualación con una serie de mínimos o medidas determinadas. Aunque la posesión ha pasado a ser colectiva, la relación del hombre con las cosas sigue siendo de posesión y es precisamente ese afán de posesión lo que continúa generando la envidia y la codicia que en esta fase no son de carácter individual sino comunitario.

Con la negación abstracta de la educación y la civilización, el comunismo primitivo no ha entendido la naturaleza humanan de la necesidad, simplemente lo interpreta como un ser sin necesidades y que ni siquiera hubiera accedido a la propiedad. Por último, la relación trabajo- capital se mantiene bajo la forma en que la comunidad actúa como comunidad de trabajo y como capital en tanto que poder generalizado y reconocido de la comunidad.

Aunque en su crítica Marx no cita un solo nombre como representante o defensor de este tipo de comunismo, algunos expertos piensan que con mucha probabilidad se estaba refiriendo a doctrinas sostenidas en su época `por algunos seguidores de Babeuf liderados por Filippo Buonarrotti y por algunas sociedades secretas tales como las de los “humanitarios” que defendían la abolición del matrimonio, la familia, la cultura burguesa, la ciencia y las bellas artes. Pero veamos el sentido de la alienación y cosificación en la que se encuentra el ser humano y el comunismo como superación positiva de la propiedad.



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