Texto 5 (líneas 78-112)
En la relación con la mujer,
como presa y servidora de la lujuria comunitaria, se expresa la infinita
degradación en la que el hombre existe para sí mismo, pues el secreto de esta
relación tiene su expresión inequívoca, decisiva, manifiesta,
revelada, en la relación del hombre con la mujer y en la forma de
concebirla inmediata y natural relación genérica. La relación
inmediata, natural y necesaria del hombre con el hombre, es la relación del
hombre con la mujer. En esta relación natural de los géneros, la
relación del hombre con la naturaleza es inmediatamente su relación con el
hombre, del mismo modo que la relación con el hombre es inmediatamente su
relación con la naturaleza, su propia determinación natural. En esta
relación se evidencia, pues, de manera sensible, reducida a un hecho
visible, en qué medida la esencia humana se ha convertido para el hombre en
naturaleza o en qué medida la naturaleza se ha convertido en esencia humana del
hombre. Con esta relación se puede juzgar él grado de cultura del hombre en su
totalidad. Del carácter de esta relación se deduce la medida en que el hombre
se ha convertido en ser genérico, en hombre, y se ha
comprendido como tal; la relación del hombre con la mujer es la relación más
natural del hombre con el hombre. En ella se muestra en qué medida la
conducta natural del hombre se ha hecho humana o en qué medida su
naturaleza humana se ha hecho para él naturaleza. Se muestra
también en esta relación la extensión en que la necesidad del hombre se
ha hecho necesidad humana, en qué extensión el otro hombre en
cuanto hombre se ha convertido para él en necesidad; en qué medida él, en su
más individual existencia, es, al mismo tiempo, ser colectivo.
La primera superación positiva de
la propiedad privada, el comunismo grosero, no es por tanto más que una forma
de mostrarse la vileza de la propiedad privada que se quiere instaurar como
comunidad positiva.
Exposición del tema del texto.
En este capítulo del tercer
manuscrito, perteneciente a los “Manuscritos de economía y filosofía”, de donde
se extrae el fragmento, Marx reflexiona acerca de las consecuencias del trabajo
alienado y de manera muy particular sobre su resultante más decisiva, la
propiedad privada. El comunismo se presenta en principio como la mejor forma de
superar los efectos nocivos que para la humanidad tiene la pervivencia de este
régimen de propiedad. Marx procede a continuación a un análisis crítico de las
distintas formas en que el comunismo se puede materializar.
En el fragmento, en concreto,
Marx analiza el comunismo primitivo, comunismo que no constituye una verdadera
erradicación de la propiedad privada y niega a la mujer su condición humana. En
este comunismo, la forma de apropiación se reduce a una posesión meramente
física y de carácter colectivo, al modo de lo que se podría llamar una
propiedad privada generalizada. El fundamento de la propiedad privada, lejos de
desaparecer, es por el contrario, reforzado, Aunque la posesión ha pasado a ser
colectiva, la relación del hombre con las cosas sigue siendo de posesión y es
precisamente ese afán de posesión lo que genera la envidia y la codicia que en
esta fase no son de carácter individual sino comunitario.
En su análisis de la posición que
el comunismo primitivo (al que también denomina grosero o tosco) asigna a la
mujer, Marx trata de poner de relieve hasta qué punto este tipo de comunismo
niega la relación hombre-mujer, esto es, la relación humana por excelencia.
arrastrando con ello toda la degradación a la que puede llegar este tipo de
sociedades. La naturaleza del ser humano consiste en la producción de su vida,
que lo constituye en una doble relación: con la naturaleza y con los otros seres
humanos, con la sociedad (relación social). El ser humano, su esencia, se
objetiva en la naturaleza a la vez que la naturaleza se humaniza por medio de
la acción recibida. En consecuencia, con esta relación se puede juzgar el grado de cultura del ser humano en su totalidad,
en qué medida el ser humano se ha convertido en ser genérico (en pleno
desarrollo, liberado de toda enajenación: emancipado). Se puede juzgar en qué medida la relación
entre el hombre y la mujer un es una relación natural humana, en qué medida la
necesidad del hombre se ha hecho necesidad humana, en qué medida el ser individual es al mismo tiempo ser
colectivo. La alienación del ser humano tiene su raíz en una determinada
estructuración económico social histórica, cuando el ser humano ha dejado de
reconocerse en un mundo creado por él, en el producto de acción y en su acción
misma: con el trabajo alienado y la propiedad privada.
Aunque en su crítica Marx no cita
un solo nombre como representante o defensor de este tipo de comunismo, algunos
expertos piensan que con mucha probabilidad se estaba refiriendo a doctrinas
sostenidas en su época `por algunos seguidores de Babeuf liderados por Filippo
Buonarrotti y por algunas sociedades secretas tales como las de los
“humanitarios” que defendían la abolición del matrimonio, la familia, la
cultura burguesa, la ciencia y las bellas artes. Pero veamos el sentido de la
alienación y cosificación en la que se encuentra el ser humano y el comunismo
como superación positiva de la propiedad.
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