Texto 3 (líneas 30-54)
El comunismo, finalmente,
es la expresión positiva de la propiedad privada superada; es, en primer
lugar, la propiedad privada general. Al tomar esta relación en su generalidad,
el comunismo es: 1º) En su primera forma solamente una generalización y conclusión
de la misma; como tal se muestra en una doble forma: de una parte el dominio
de la propiedad material es tan grande frente a el, que el quiere
aniquilar todo lo que no es susceptible de ser poseído por todos como propiedad
privada; quiere prescindir de forma violenta del talento, etc. La posesión
física inmediata representa para él la finalidad única de la vida y de la
existencia; el destine del obrero no es superado, sino extendido a todos los
hombres; la relación de la propiedad privada continúa siendo la relación de la
comunidad con el mundo de las cosas; finalmente se expresa este movimiento de
oponer a la propiedad privada la propiedad general en la forma animal que quiere
oponer al matrimonio (que por lo demás es una forma de la propiedad
privada exclusiva) la comunidad de las mujeres, en que la mujer se
convierte en propiedad comunal y común. Puede decirse que esta
idea de la comunidad de mujeres es el secreto a voces de este
comunismo todavía totalmente grosero e irreflexivo. Así como la mujer sale del
matrimonio para entrar en la prostitución general, así también el mundo todo de
la riqueza es decir, de la esencia objetiva del hombre, sale de la relación del
matrimonio exclusivo con el propietario privado para entrar en la relación de
la prostitución universal con la comunidad.
Exposición del tema del texto.
En este capítulo del tercer
manuscrito, perteneciente a los “Manuscritos de economía y filosofía”, de donde
se extrae el fragmento, Marx reflexiona acerca de las consecuencias del trabajo
alienado y de manera muy particular sobre su resultante más decisiva, la
propiedad privada. El comunismo se presenta en principio como la mejor forma de
superar los efectos nocivos que para la humanidad tiene la pervivencia de este
régimen de propiedad. Marx procede a continuación a un análisis crítico de las
distintas formas en que el comunismo se puede materializar.
En el fragmento, en concreto,
Marx analiza el comunismo primitivo, comunismo que no constituye una verdadera
erradicación de la propiedad privada y niega a la mujer su condición humana.
En este comunismo primitivo, la
forma de apropiación se reduce a una posesión meramente física y de carácter
colectivo, al modo de lo que se podría llamar una propiedad privada
generalizada. El fundamento de la propiedad privada, lejos de desaparecer, es
por el contrario, reforzado, Aunque la posesión ha pasado a ser colectiva, la
relación del hombre con las cosas sigue siendo de posesión y es precisamente
ese afán de posesión lo que genera la envidia y la codicia que en esta fase no
son de carácter individual sino comunitario.
Por otra parte, la propia
comunidad social, como propietaria del capital común, asume el papel y la
función del capitalista al asignar un trabajo y un salario, en este caso
iguales para todos. En definitiva, el comunismo primitivo no elimina la
propiedad privada sino que la generaliza, potenciando con ello el espíritu que
la anima. En este régimen de propiedad se tiende a despreciar todo aquello que
no puede ser objeto de apropiación colectiva. Tal ocurre con ciertas
características personales que solo pueden ser poseídas a título individual
cono es el caso de la inteligencia, la fuerza, destrezas o habilidades específicas.
Especial denuncia merece por
parte de Marx la situación de la mujer. Si bajo el capitalismo, régimen basado
en la propiedad privada, el matrimonio es una relación en el que la mujer es
tenida como propiedad exclusiva del varón, en este tipo de comunismo es reducida al estatuto de mero objeto compartido
por todos. La afirmación de Marx en cuanto a que declarar a la mujer propiedad
colectiva hace que la comunidad en su totalidad entre en relación con la
prostitución universal es de todo pertinente. Marx advierte de que no basta con
cambiar el régimen de propiedad (de individual a colectiva) para que se
produzca la emancipación de la mujer. Se necesita un cambio más radical que
subvierta los valores de la ideología patriarcal y burguesa. Como puede
observarse hoy día, aún a pesar de la “silenciosa revolución de las mujeres” en
su lucha por la dignidad, la mujer sigue teniendo un papel subalterno para las necesidades
del capital y de la cultura masculina.
Justificación desde la posición filosófica del autor.
El
comunismo grosero, o primitivo, ha reforzado los fundamentos de la propiedad y
niega a la mujer su condición humana. En definitiva, supone también una
degradación del propio ser humano, ya que no consigue la recuperación de la
verdadera esencia humana no alienada.
En general, alienación viene a significar
“enajenación” o “extrañación”: la situación del ser humano de estar en otro, en
algo ajeno: no tiene el control de su propio pensamiento, ni, por supuesto, el
control de sus propias decisiones, dependiendo de un poder que le resulta
extraño. El trabajo enajenado (alienado) separa al ser humano de su propia
esencia y hace de la vida de ese ser humano algo separado de su ser como género
(humano). Podemos señalar varios tipos de alienación: la alienación social,
política, ideológica y religiosa. Pero el tipo de alienación que es el
fundamento de las anteriores, es la alienación económica. Esta alienación tiene
lugar cuando el producto del trabajo pasa a ser propiedad de otro, del
propietario de los medios de producción, y tanto el producto fabricado como el
propio trabajador se convierten en mercancías. El producto se queda en el
mercado y el trabajador no consigue realizarse en el proceso productivo, sino
que sufre y se deshumaniza, convirtiéndose en una cosa entre las demás que
también puede ser vendida y comprada (su fuerza de trabajo) en el mercado.
El hecho de que este estado de alienación se
conserve sin que un proceso de liberación conduzca a la desalienación de la
humanidad, que se producirá con el comunismo, se debe a la ideología. Por ella
se entiende al conjunto articulado de conceptos, símbolos, mitos, creencias,
valores e ideas que se dan en una situación determinada y que pretenden
explicarla, justificarla y, en la medida de lo posible, perpetuarla. Cuando a
lo que asistimos es a un estado de dominación (del hombre sobre la mujer, como
se señala en el texto, o de una clase social sobre otra), la ideología se
convierte en un instrumento para garantizar tal dominio de manera que sea
aceptado por el dominado sin necesidad de acudir a otros procedimientos, como
la violencia física. En definitiva, la ideología es una representación
falsificada de la realidad creada con el objeto de ocultar las desigualdades
económicas, sociales y políticas a aquellos que las sufren, una forma de
generar una “falsa conciencia” de la realidad con el objetivo de mantener en la
pasividad a las clases subalternas.
La explicación de la alienación a partir de la
actividad productiva del ser humano encuentra su raíz en lo que constituye la
naturaleza humana. El trabajo, la producción entendida como actividad
práctico-productiva, constituye la esencia del ser humano (el ser humano se
diferencia de los animales a partir del momento en que empieza a producir sus
medios de vida). Es un animal no solo sociable, sino que consiste y
se constituye en la sociedad; y su naturaleza consiste en la producción de su
vida, que lo constituye en una doble relación: con la naturaleza y con los
otros seres humanos, con la sociedad (relación social). En consecuencia, la
esencia humana es, en realidad, el conjunto de las relaciones sociales. La alienación
del ser humano se produce, entonces, en una determinada estructuración
económico social histórica; no en vano el ser humano mismo es histórico.
Al plantear la radicalidad del ser humano como ser
natural humano y como sujeto, podría entenderse el marxismo como un humanismo.
Humanismo porque promueve una crítica y una lucha contra la alienación del ser
humano, que tiene como fin acabar con su explotación, con su conversión en
cosa, y lograr su liberación. Porque niega la existencia de un ser
distinto y superior a la naturaleza y al ser humano. Por último, es un
humanismo en cuanto que Marx afirma (sobre todo en el período juvenil, al que
pertenecen los Manuscritos), que el ser humano es el principio de la sociedad,
el sujeto de la historia y, en consecuencia, la base explicativa de su
concepción teórica del mundo y de la historia. Pero junto a la radicalidad del
ser humano como sujeto, se da también su relacionalidad y su carácter de
resultado, en cuanto el ser humano es el conjunto de las relaciones sociales,
con lo que podría considerarse resultado de un todo que lo configura y explica.
Y si es resultado, difícilmente puede ser principio teórico-científico de
explicación de la sociedad y de la historia (humanismo).
La integración y superación de esta aparente
contradicción puede entenderse a partir del materialismo histórico, la teoría
científica propuesta por Marx para explicar la estructura y el cambio de las
sociedades. De ella podemos extraer las siguientes tres tesis:1) El factor
determinante de historia es la relación entre las fuerzas productivas y las
relaciones de producción. La historia consiste, en último término, en el
proceso real de la producción material de la vida, la sucesión de los modos de
producción. El motor de la historia es, pues, la lucha de clases. 2) En la
historia, en la determinación y la configuración de su desarrollo se da una
relación dialéctica entre la infraestructura (estructura económica) y la
sobreestructura, si bien el fundamento económico constituye, en última instancia,
el principio de explicación. 3) El vector o fin al que se dirige la historia es
la desaparición de las clases y la instauración del comunismo. La marcha de la
historia, acelerada por la acción del proletariado, finalizará en una sociedad
comunista, acabando con las alienaciones permitiendo la realización total del
ser humano. Pero ello no podría suceder si el proletariado, la clase
social explotada y alienada, no asume esa condición de sujeto revolucionario.
La síntesis entre humanismo y dialéctica de la historia surge con la
posibilidad de que los individuos que componen el proletariado, adquiriendo
conciencia de su situación, conciencia de clase, puedan superar el estado de
alienación y conciencia ideologizada accediendo al ideal revolucionario. El
comunismo sería la plena emancipación y apropiación por parte del ser humano de
su esencia genérica. En esto consiste el comunismo desarrollado que Marx
propone tras criticar otras propuestas de comunismo entre ellas el
comunismo grosero o primitivo, cuestión planteada en este texto que he
comentado.
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