sábado, 11 de abril de 2015

Comentario de texto. "Manuscritos..." Texto 2



-Texto 2º. Líneas 15-30.

"ad. ibidem. La superación del extrañamiento de si mismo sigue el mismo camino que éste. En primer lugar la propiedad privada es contemplada sólo en su aspecto objetivo, pero considerando el trabajo como su esencia. Su forma de existencia es por ello el capital que ha de ser superado «en cuanto tal» (Proudhon). O se toma una forma especial de trabajo (el trabajo nivelado, parcelado y, en consecuencia, no libre) como fuente de la nocividad de la propiedad privada y de su existencia extraña al hombre (Fourier, quien, de acuerdo con los fisiócratas, considera de nuevo el trabajo agrícola como el trabajo por excelencia; Saint Simon, por el contrario, declara que el trabajo industrial, como tal, es la esencia y aspira al dominio exclusivo de los industriales y al mejoramiento de la situación de los obreros). El comunismo, finalmente, es la expresión positiva de la propiedad privada superada; es, en primer lugar, la propiedad privada general."

Exposición del tema del texto.

En este capítulo del tercer manuscrito, perteneciente a los “Manuscritos de economía y filosofía”, de donde se extrae el fragmento, Marx reflexiona acerca de las consecuencias del trabajo alienado y de manera muy particular sobre su resultante más decisiva, la propiedad privada. El comunismo se presenta en principio como la mejor forma de superar los efectos nocivos que para la humanidad tiene la pervivencia de este régimen de propiedad. Marx procede a continuación a un análisis crítico de las distintas formas en que el comunismo se puede materializar.

En este fragmento, Marx analiza los planteamientos de los primeros socialistas, llamados socialistas utópicos. Estos autores tratan de superar la propiedad privada distinguiendo también entre su aspecto objetivo y su aspecto subjetivo. Proudhon se fija en el capital (aspecto objetivo), y Fourier y Saint Simon se fijan en el trabajo (aspecto subjetivo), ya sea agrícola o industrial. Para Proudhon la propiedad privada es un robo porque el capitalista no paga al obrero todo el valor de su trabajo. Fourier, siguiendo a los fisiócratas, propone la creación de pequeñas comunidades agrarias llamadas falansterios, en las que el trabajo dejaría de ser algo penoso para convertirse en atractivo y agradable. Saint Simon consideraba que la industria debe servir para resolver las necesidades de la sociedad. Estas propuestas le parecerán a Marx insuficientes porque ninguno de ellos habría captado aún la esencia de la propiedad ni la naturaleza humana de la necesidad, por lo que su propuesta será parcial y no resolverá la superación de la propiedad y la consecución del comunismo como plena  emancipación y apropiación por parte del ser humano de su esencia genérica.

Al declarar que la esencia de la propiedad privada es el trabajo, Marx está afirmando la dependencia que esta forma de propiedad tiene respecto al hecho de que el objeto o fruto del trabajo es apropiado de forma unilateral por alguien, es decir, convertido en propiedad privada de quien se lo apropia. Esto es lo que esencialmente entiende Marx como trabajo enajenado. El comunismo es la expresión positiva de la propiedad privada superada, organización política, social y económica basada en la comunidad de los medios sociales de producción y de los bienes que con ellos se producen. Pero que en su primera fase es propiedad privada general, de carácter colectivo.

Justificación desde la posición filosófica del autor.

Pero si la propiedad privada no es causa sino resultado de la enajenación del producto del trabajo, a su vez esa misma propiedad mantiene y acrecienta la enajenación. Por ello, la actualización y realización de la emancipación humana conduce directamente a la consideración del comunismo como herramienta para la supresión definitiva de la propiedad privada y, por tanto, la ocasión para la recuperación de la verdadera esencia humana no alienada.

El trabajo enajenado (alienado) separa al ser humano de su propia esencia y hace de la vida de ese ser humano algo separado de su ser como género (humano). En otras palabras, el trabajo enajenado separa, aísla al ser humano de los otros seres humanos, reduciéndolos a meros individuos incapaces de constituir una comunidad social. Aunque la alienación económica a la que me he referido anteriormente es fundamental para explicar el sentido del término, en Marx aborda más significaciones. En general viene a significar “enajenación” o “extrañación”: la situación del ser humano de estar en otro, en algo ajeno: no tiene el control de su propio pensamiento, ni, por supuesto, el control de sus propias decisiones, dependiendo de un poder que le resulta extraño. Podemos señalar varios tipos de alienación: la alienación social, política, ideológica y religiosa. Pero el tipo de alienación que es el fundamento de las anteriores, es la alienación económica. Esta alienación tiene lugar cuando el producto del trabajo pasa a ser propiedad de otro, del propietario de los medios de producción, y tanto el producto fabricado como el propio trabajador se convierten en mercancías. El producto se queda en el mercado y el trabajador no consigue realizarse en el proceso productivo, sino que sufre y se deshumaniza, convirtiéndose en una cosa entre las demás que también puede ser vendida y comprada (su fuerza de trabajo) en el mercado.

El hecho de que este estado de alienación se conserve sin que un proceso de liberación conduzca a la desalienación de la humanidad, que se producirá con el comunismo, se debe a la ideología. Por ella se entiende al conjunto articulado de conceptos, símbolos, mitos, creencias, valores e ideas que se dan en una situación determinada y que pretenden explicarla, justificarla y, en la medida de lo posible, perpetuarla. Cuando a lo que asistimos es a un estado de dominación (del hombre sobre la mujer, o de una clase social sobre otra), la ideología se convierte en un instrumento para garantizar tal dominio de manera que sea aceptado por el dominado sin necesidad de acudir a otros procedimientos, como la violencia física. En definitiva, la ideología es una representación falsificada de la realidad creada con el objeto de ocultar las desigualdades económicas, sociales y políticas a aquellos que las sufren, una forma de generar una “falsa conciencia” de la realidad con el objetivo de mantener en la pasividad a las clases subalternas.

La explicación de la alienación a partir de la actividad productiva del ser humano encuentra su raíz en lo que constituye la naturaleza humana. El trabajo, la producción entendida como actividad práctico-productiva, constituye la esencia del ser humano (el ser humano se diferencia de los animales a partir del momento en que empieza a producir sus medios de vida).  Es un animal no solo sociable, sino que consiste y se constituye en la sociedad; y su naturaleza consiste en la producción de su vida, que lo constituye en una doble relación: con la naturaleza y con los otros seres humanos, con la sociedad (relación social). En consecuencia, la esencia humana es, en realidad, el conjunto de las relaciones sociales. La alienación del ser humano se produce, entonces, en una determinada estructuración económico social histórica; no en vano el ser humano mismo es histórico.

Al plantear la radicalidad del ser humano como ser natural humano y como sujeto, podría entenderse el marxismo como un humanismo. Humanismo porque promueve una crítica y una lucha contra la alienación del ser humano, que tiene como fin acabar con su explotación, con su conversión en cosa, y lograr su liberación..  Porque niega la existencia de un ser distinto y superior a la naturaleza y al ser humano. Por último, es un humanismo en cuanto que Marx afirma (sobre todo en el período juvenil, al que pertenecen los Manuscritos), que el ser humano es el principio de la sociedad, el sujeto de la historia y, en consecuencia, la base explicativa de su concepción teórica del mundo y de la historia. Pero junto a la radicalidad del ser humano como sujeto, se da también su relacionalidad y su carácter de resultado, en cuanto el ser humano es el conjunto de las relaciones sociales, con lo que podría considerarse resultado de un todo que lo configura y explica. Y si es resultado, difícilmente puede ser principio teórico-científico de explicación de la sociedad y de la historia (humanismo).

La integración y superación de esta aparente contradicción puede entenderse a partir del materialismo histórico, la teoría científica propuesta por Marx para explicar la estructura y el cambio de las sociedades. De ella podemos extraer las siguientes tres tesis:1) El factor determinante de historia es la relación entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. La historia consiste, en último término, en el proceso real de la producción material de la vida, la sucesión de los modos de producción. El motor de la historia es, pues, la lucha de clases. 2) En la historia, en la determinación y la configuración de su desarrollo se da una relación dialéctica entre la infraestructura (estructura económica) y la sobreestructura, si bien el fundamento económico constituye, en última instancia, el principio de explicación. 3) El vector o fin al que se dirige la historia es la desaparición de las clases y la instauración del comunismo, como ya nos deja Marx anunciado en este texto. La marcha de la historia, acelerada por la acción del proletariado, finalizará en una sociedad comunista, acabando con las alienaciones y permitiendo la realización total del ser humano. Pero ello no podría suceder si el proletariado, la clase social explotada y alienada, no asume esa condición de sujeto revolucionario. La síntesis entre humanismo y dialéctica de la historia surge, por tanto, con la posibilidad de que los individuos que componen el proletariado, adquiriendo conciencia de su situación, conciencia de clase, puedan superar el estado de alienación y conciencia ideologizada accediendo al ideal revolucionario. El comunismo sería la plena emancipación y apropiación por parte del ser humano de su esencia genérica. En esto consiste el comunismo desarrollado que Marx propone en el manuscrito tercero tras criticar otras propuestas de comunismo y las realizadas por los socialistas utópicos, cuestión también planteada por Marx en este texto que he comentado.

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