-Texto 2º. Líneas 15-30.
"ad.
ibidem. La superación
del extrañamiento de si mismo sigue el mismo camino que éste. En primer lugar
la propiedad privada es contemplada sólo en su aspecto objetivo, pero
considerando el trabajo como su esencia. Su forma de existencia es por ello el capital
que ha de ser superado «en cuanto tal» (Proudhon). O se toma una forma
especial de trabajo (el trabajo nivelado, parcelado y, en consecuencia, no
libre) como fuente de la nocividad de la propiedad privada y de su
existencia extraña al hombre (Fourier, quien, de acuerdo con los fisiócratas,
considera de nuevo el trabajo agrícola como el trabajo por excelencia;
Saint Simon, por el contrario, declara que el trabajo industrial, como
tal, es la esencia y aspira al dominio exclusivo de los industriales y
al mejoramiento de la situación de los obreros). El comunismo,
finalmente, es la expresión positiva de la propiedad privada superada;
es, en primer lugar, la propiedad privada general."
Exposición del tema del texto.
En
este capítulo del tercer manuscrito, perteneciente a los “Manuscritos de
economía y filosofía”, de donde se extrae el fragmento, Marx reflexiona acerca
de las consecuencias del trabajo alienado y de manera muy particular sobre su
resultante más decisiva, la propiedad privada. El comunismo se presenta en
principio como la mejor forma de superar los efectos nocivos que para la
humanidad tiene la pervivencia de este régimen de propiedad. Marx procede a
continuación a un análisis crítico de las distintas formas en que el comunismo
se puede materializar.
En
este fragmento, Marx analiza los planteamientos de los primeros socialistas,
llamados socialistas utópicos. Estos autores tratan de superar la propiedad
privada distinguiendo también entre su aspecto objetivo y su aspecto subjetivo.
Proudhon se fija en el capital (aspecto objetivo), y Fourier y Saint Simon se
fijan en el trabajo (aspecto subjetivo), ya sea agrícola o industrial. Para
Proudhon la propiedad privada es un robo porque el capitalista no paga al
obrero todo el valor de su trabajo. Fourier, siguiendo a los fisiócratas, propone la creación de pequeñas comunidades agrarias llamadas falansterios, en
las que el trabajo dejaría de ser algo penoso para convertirse en atractivo y
agradable. Saint Simon consideraba que la industria debe servir para resolver
las necesidades de la sociedad. Estas propuestas le parecerán a Marx
insuficientes porque ninguno de ellos habría captado aún la esencia de la
propiedad ni la naturaleza humana de la necesidad, por lo que su propuesta será
parcial y no resolverá la superación de la propiedad y la consecución del
comunismo como plena emancipación y apropiación por parte del ser humano
de su esencia genérica.
Al
declarar que la esencia de la propiedad privada es el trabajo, Marx está
afirmando la dependencia que esta forma de propiedad tiene respecto al hecho de
que el objeto o fruto del trabajo es apropiado de forma unilateral por alguien,
es decir, convertido en propiedad privada de quien se lo apropia. Esto es lo
que esencialmente entiende Marx como trabajo enajenado. El comunismo es la
expresión positiva de la propiedad privada superada, organización política,
social y económica basada en la comunidad de los medios sociales de producción
y de los bienes que con ellos se producen. Pero que en su primera fase es
propiedad privada general, de carácter colectivo.
Justificación desde la posición
filosófica del autor.
Pero
si la propiedad privada no es causa sino resultado de la enajenación del
producto del trabajo, a su vez esa misma propiedad mantiene y acrecienta la
enajenación. Por ello, la actualización y realización de la emancipación humana
conduce directamente a la consideración del comunismo como herramienta para la
supresión definitiva de la propiedad privada y, por tanto, la ocasión para la
recuperación de la verdadera esencia humana no alienada.
El
trabajo enajenado (alienado) separa al ser humano de su propia esencia y hace
de la vida de ese ser humano algo separado de su ser como género (humano). En
otras palabras, el trabajo enajenado separa, aísla al ser humano de los otros
seres humanos, reduciéndolos a meros individuos incapaces de constituir una
comunidad social. Aunque la alienación económica a la
que me he referido anteriormente es fundamental para explicar el sentido del
término, en Marx aborda más significaciones. En general viene a significar
“enajenación” o “extrañación”: la situación del ser humano de estar en otro, en
algo ajeno: no tiene el control de su propio pensamiento, ni, por supuesto, el
control de sus propias decisiones, dependiendo de un poder que le resulta
extraño. Podemos señalar varios tipos de alienación: la alienación social,
política, ideológica y religiosa. Pero el tipo de alienación que es el
fundamento de las anteriores, es la alienación económica. Esta alienación tiene
lugar cuando el producto del trabajo pasa a ser propiedad de otro, del
propietario de los medios de producción, y tanto el producto fabricado como el
propio trabajador se convierten en mercancías. El producto se queda en el
mercado y el trabajador no consigue realizarse en el proceso productivo, sino
que sufre y se deshumaniza, convirtiéndose en una cosa entre las demás que
también puede ser vendida y comprada (su fuerza de trabajo) en el mercado.
El hecho de que este estado de alienación se conserve sin que un
proceso de liberación conduzca a la desalienación de la humanidad, que se
producirá con el comunismo, se debe a la ideología. Por ella se entiende al
conjunto articulado de conceptos, símbolos, mitos, creencias, valores e ideas
que se dan en una situación determinada y que pretenden explicarla,
justificarla y, en la medida de lo posible, perpetuarla. Cuando a lo que
asistimos es a un estado de dominación (del hombre sobre la mujer, o de una
clase social sobre otra), la ideología se convierte en un instrumento para
garantizar tal dominio de manera que sea aceptado por el dominado sin necesidad
de acudir a otros procedimientos, como la violencia física. En definitiva, la
ideología es una representación falsificada de la realidad creada con el objeto
de ocultar las desigualdades económicas, sociales y políticas a aquellos que
las sufren, una forma de generar una “falsa conciencia” de la realidad con el
objetivo de mantener en la pasividad a las clases subalternas.
La explicación de la alienación a partir de la actividad
productiva del ser humano encuentra su raíz en lo que constituye la naturaleza
humana. El trabajo, la producción entendida como actividad práctico-productiva,
constituye la esencia del ser humano (el ser humano se diferencia de los animales
a partir del momento en que empieza a producir sus medios de vida). Es un animal no solo sociable,
sino que consiste y se constituye en la sociedad; y su naturaleza consiste en
la producción de su vida, que lo constituye en una doble relación: con la naturaleza
y con los otros seres humanos, con la sociedad (relación social). En
consecuencia, la esencia humana es, en realidad, el conjunto de las relaciones
sociales. La alienación del ser humano se produce, entonces, en una determinada
estructuración económico social histórica; no en vano el ser humano mismo es
histórico.
Al plantear la radicalidad del ser humano como ser natural humano
y como sujeto, podría entenderse el marxismo como un humanismo. Humanismo
porque promueve una crítica y una lucha contra la alienación del ser humano,
que tiene como fin acabar con su explotación, con su conversión en cosa, y
lograr su liberación.. Porque
niega la existencia de un ser distinto y superior a la naturaleza y al ser
humano. Por último, es un humanismo en cuanto que Marx afirma (sobre todo en el
período juvenil, al que pertenecen los Manuscritos), que el ser humano es el
principio de la sociedad, el sujeto de la historia y, en consecuencia, la base
explicativa de su concepción teórica del mundo y de la historia. Pero junto a
la radicalidad del ser humano como sujeto, se da también su relacionalidad y su
carácter de resultado, en cuanto el ser humano es el conjunto de las relaciones
sociales, con lo que podría considerarse resultado de un todo que lo configura y
explica. Y si es resultado, difícilmente puede ser principio teórico-científico
de explicación de la sociedad y de la historia (humanismo).
La integración y superación de
esta aparente contradicción puede entenderse a partir del materialismo
histórico, la teoría científica propuesta por Marx para explicar la estructura
y el cambio de las sociedades. De ella podemos extraer las siguientes tres
tesis:1) El factor determinante de historia es la relación entre las fuerzas
productivas y las relaciones de producción. La historia consiste, en último
término, en el proceso real de la producción material de la vida, la sucesión
de los modos de producción. El motor de la historia es, pues, la lucha de
clases. 2) En la historia, en la determinación y la configuración de su
desarrollo se da una relación dialéctica entre la infraestructura (estructura
económica) y la sobreestructura, si bien el fundamento económico constituye, en
última instancia, el principio de explicación. 3) El vector o fin al que se
dirige la historia es la desaparición de las clases y la instauración del
comunismo, como ya nos deja Marx anunciado en este texto. La marcha de la
historia, acelerada por la acción del proletariado, finalizará en una sociedad
comunista, acabando con las alienaciones y permitiendo la realización total del
ser humano. Pero ello no podría suceder si el proletariado, la clase
social explotada y alienada, no asume esa condición de sujeto revolucionario.
La síntesis entre humanismo y dialéctica de la historia surge, por tanto, con
la posibilidad de que los individuos que componen el proletariado, adquiriendo
conciencia de su situación, conciencia de clase, puedan superar el estado de
alienación y conciencia ideologizada accediendo al ideal revolucionario. El
comunismo sería la plena emancipación y apropiación por parte del ser humano de
su esencia genérica. En esto consiste el comunismo desarrollado que Marx
propone en el manuscrito tercero tras criticar otras propuestas de comunismo y
las realizadas por los socialistas utópicos, cuestión también planteada por
Marx en este texto que he comentado.
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